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del software libre, seriamente perjudicados
por la patentabilidad del software.
Básicamente eran las PYMEs europeas de
informática, varios sindicatos de trabajadores
y las entidades representantes de los
consumidores finales. Como esos colectivos
no tenían cabida en Eurolinux, la batuta de la
campaña contra las patentes de software la
acabó cogiendo la FFII como comunidad de
entidades y colectivos, y en estrecha
colaboración con todos ellos (caso de la FSF,
por ejemplo).
Como en los fines estatutarios de la FFII no
se restringe el tipo de software que han de
usar o promover sus miembros, en ella
tuvieron cabida todos los sectores contrarios
a las patentes de software. Y de ahí fue su
éxito: su amplia representatividad.
Sobre eso aún recuerdo las caras de
perplejidad de algunos eurodiputados cuando
iban leyendo la larga lista de entidades que
representábamos en nuestras visitas a sus
despachos. Por ejemplo, solamente yo, por la
parte española llevaba firmas representando
casi un millón de profesionales incluyendo
uno de los dos grandes sindicatos españoles,
la asociación de los 100.000 estudiantes
universitarios de informática, dos de las tres
asociaciones profesionales de informáticos
nacionales, varios colegios de ingenieros
informáticos, decenas de asociaciones de
software libre, etc.
6. Cuál consideras, el mejor
y peor acierto que haya
tenido la FFII?
El mayor éxito ha sido tradicionalmente
nuestra flexibilidad y agilidad que nos ha
permitido siempre ser más rápidos y
eficientes que nuestros contrarios
políticamente hablando. Se podría asemejar
a lo ágil que es el desarrollo de software libre
frente al privativo. Al fin y al cabo lo que
hicimos fue trasladar los paradigmas hackers
o del desarrollo de software libre, al
desarrollo de nuestras teorías de
patentabilidad e interoperabilidad, y al
activismo político y digital.
El mayor fracaso es probablemente también
nuestra flexibilidad y agilidad, porque el
entorno legal y burocrático en que nos
tenemos que enmarcar por fuerza en la vieja
Europa anclada mucha de ella aún en la Era
Industrial, nos crea muchos problemas
internos que, hasta ahora, hemos ido
salvando con mayor o menor dificultad, y
sobre todo con mucha buena voluntad más
algún que otro sacrificio personal de
miembros clave.
Después, meteduras de pata las hemos
tenido a montones. Desde desvelar sin
querer en nuestras webs públicas
informaciones que considerábamos
confidenciales o sólo de uso interno, hasta
perder a algunos de nuestros voluntarios
sobre todo debido a la sobrecarga de
esfuerzos que han sufrido.
Desgraciadamente, cuando se trabaja
sometido al tremendo estrés que supone ver
que tu causa parece estar perdida (nos
ocurrió varias veces durante la directiva de
patentes de software europea), los cuerpos y
sobre todo los cerebros de los voluntarios
rinden más allá de lo que a priori se espera
de un "mortal", con lo que los errores pasan a
ser moneda de cambio. Incluso con algunos
políticos hemos metido la pata, y desde aquí
les pido disculpas y comprensión, porque al
fin y al cabo no somos lobbistas "como tales",
que para eso ya están los profesionales, sino
meros aficionados al "hacking" político...
Volviendo a los éxitos, muchos recordarán
dos muy significativos, como son la lucha
contra las patentes de software sobre todo en
Europa, y ya a nivel mundial la zancadilla a la
estandarización del formato ofimático cerrado
OOXML como estándar ISO. Actualmente no
conozco ningún gobierno que haya adoptado
OOXML en solitario tal y como pretendía