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Arqueología Diego Alba

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April 11, 2021
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Arqueología Diego Alba

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April 11, 2021

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  1. Conjunto Arqueológico de Carmona La Zona Arqueológica incluida en el

    Conjunto Arqueológico de Carmona está constituida, entre otros elementos, por dos núcleos de edificaciones singulares datados en época romana, entre los siglos I y II d.C.: la Necrópolis, considerada como uno de los conjuntos funerarios romanos de mayor extensión y mejor conservada de la península, y el Anfiteatro, construcción de carácter lúdico, ambos situados en el sector occidental a las afueras de la ciudad, con una extensión aproximada de ocho hectáreas. Son dos las características generales que dan personalidad propia a la Necrópolis: el empleo de la incineración como ritual de enterramiento y el conjunto de cámaras funerarias subterráneas excavadas en la roca (hipogeas); en el interior de ellas se depositaban las urnas cinerarias, accediéndose a la cámara por un pozo o una escalera. La parte emergente de las tumbas han desaparecido por expolios históricos. El tipo más generalizado de tumba era el mausoleo de carácter familiar. Junto a éstas aparecen los crematorios, excavados también en la roca, donde era depositado el difunto sobre la pira, e incluso en ciertos casos se llegaba a utilizar como enterramiento. Existen algunas tumbas, las más tardías, de inhumación. Como aspectos destacables, resaltar el carácter monumental de determinados edificios, como la Tumba del Elefante o la Tumba de Servilia; la presencia de espectaculares ajuares funerarios, que pueden ser apreciados en el Museo del propio conjunto, así como un paisaje de gran personalidad donde se sitúa éste. Vinculado a la Necrópolis, encontramos el Anfiteatro, excavado parcialmente en la roca del alcor y aprovechando la pendiente natural del terreno, lugar en el que se celebraban los juegos gladiatorios y otros espectáculos propios de este tipo de edificio. Parte del mismo era utilizado como necrópolis. Las primeras evidencias de enterramientos en la necrópolis se encuentran en una serie de monumentos funerarios tartésicos (siglo VII a.C.), realizados mediante la excavación en el terreno de una fosa central cubierta por un montículo o túmulo de tierra, recientemente significados en el paisaje del conjunto. Los primeros enterramientos romanos, se conservan al sur del Anfiteatro y pueden ser atribuidos al siglo II a.C. Se trata de una serie de tumbas de inhumación, caracterizadas por un ritual funerario peculiar significado por la colocación del cadáver flexionado y con la cabeza orientada al este.
  2. Al comienzo del periodo imperial se produce un cambio fundamental

    en lo que al ritual y el desarrollo de la arquitectura funeraria se refiere. Se generalizan la incineración y la construcción de cámaras excavadas en la roca, de carácter familiar, cubiertas, en alguno de los casos, por un montículo de tierra, tal como podemos apreciar dentro del itinerario recomendado al visitar el mausoleo circular. Poco sabemos del paisaje funerario, si exceptuamos los restos de construcción documentados al sur del anfiteatro, que ponen de manifiesto una relativa organización espacial de sepulturas, agrupadas en recintos, o algunos trazos de caminos interiores del cementerio, tal y como parece vislumbrarse en varios puntos de la necrópolis, incluido el actual acceso al conjunto. Las tumbas hipogeas, pertenecientes a familias locales, se dejan de utilizar entre finales del siglo I d.C. y principios del siglo II d.C., imponiéndose a partir de ese momento un nuevo tipo de enterramiento individual que consistía en recoger y colocar los restos óseos en la misma fosa en la que se llevaba a cabo la incineración del cadáver (bustum). https://youtu.be/d0EU7dbmMPA
  3. Complejo de las cuevas de Gorham's El Complejo de Cuevas

    de Gorham es el nombre que se le da al área que cubre unas 28 hectáreas en el lado este de Gibraltar desde el nivel del mar hasta la cima de la Roca. En julio de 2016, fue inscrito como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO gracias a su testimonio excepcional de la ocupación, las tradiciones culturales y la cultura material de las poblaciones humanas neandertales y de los primeros tiempos de la humanidad a través de un período de aproximadamente 120.000 años. El sorprendente grupo de cuevas a nivel del mar contiene depósitos arqueológicos que proporcionan evidencia de la ocupación humana de Neandertal y de en los comienzos de Gibraltar, y el paisaje y las especies naturales que ayudan a presentar los recursos naturales y el contexto ambiental, incluidas las condiciones climáticas de la vida de los neandertales. La Reserva Natural de Gibraltar forma parte de la zona del World Heritage Site y juntas representan más del 40% del territorio de Gibraltar. Gibraltar tiene una larga historia que data de los neandertales. El primer cráneo completo fue encontrado y presentado a la Sociedad Científica de Gibraltar por el teniente Edmund Flint, de la Artillería Real en 1848, ocho años antes de los restos famosos encontrados en el Valle Neander cerca de Dusseldorf en Alemania, que da nombre a esta especie. Un segundo cráneo, el Niño de la Torre del Diablo, fue encontrado en Gibraltar en 1926. El complejo de cuevas de Gorham es de gran importancia para comprender la historia global de la evolución humana y su adaptación. Las cuevas de Gorham y Vanguard han sido arqueológicamente excavadas en los últimos 26 años, y los resultados han demostrado que Gibraltar fue el último refugio para los neandertales hace unos 32.000 años. Un proyecto internacional de investigación multidisciplinar ha revelado la vital importancia del lugar para nuestra comprensión de una coyuntura crítica en la evolución humana y de los neandertales en particular. Ahora hay una gran cantidad de información sobre dónde y cómo vivieron y se comportaron los neandertales y los primeros humanos modernos, con qué plantas, pájaros y animales estaban familiarizados y comían, dónde adquirieron los materiales para sus herramientas y cómo era su entorno. Hay evidencia de su complejo comportamiento social, vestimenta y elementos únicos, incluido un grabado de piedra tallado por los neandertales en la cueva de Gorham, que indica su capacidad para el pensamiento abstracto.
  4. Cueva Ambrosio El Monumento Natural Cueva de Ambrosio es un

    yacimiento Paleolítico que alberga un conjunto de pinturas rupestres. Es considerado uno de los yacimientos más importantes del Paleolítico en Andalucía y se sitúa en una zona dominada por importantes formaciones cársticas. Esta combinación de alto valor cultural y natural ha propiciado su declaración como monumento natural de carácter ecocultural. La cueva de Ambrosio se localiza en una zona de gran peculiaridad de la comarca de los Vélez, en la cabecera del arroyo del Moral. Esta cueva dispone de unos 39 metros de ancho por 18 de altura y la zona más profunda mide unos 17 metros. En el conjunto de pinturas que se observan en las cuevas se distinguen generalmente trazos muy dispersos, por lo que el visitante debe hacer cierto esfuerzo, uniendo líneas y trazos para reconstruir las formas. La pintura considerada más espectacular, y la elegida por muchos, es sin duda la de un caballo en ocre rojo que se distingue perfectamente sobre el resto. El conjunto de todo este Arte Parietal presenta características distintas a las que aparecen el arte rupestre del Norte de la Península Ibérica, lo que ha propiciado su declaración como Bien de Interés Cultural por el estado y como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO junto a otros abrigos y cuevas del arco mediterráneo.
  5. Necrópolis Romana De La Dehesa La Necrópolis Romana de La

    Dehesa se localiza en dos cerros contiguos a la Aldea de La Dehesa, en el municipio de Minas de Riotinto, provincia de Huelva, Andalucía. Hace 1.800 años, entre los siglos I y II y coincidiendo con el gran auge de la minería en el Imperio Romano, los habitantes de la antigua ciudad de Urium enterraron aquí los restos de sus seres queridos. Esta importante ciudad se encuentra situada dentro de las explotaciones mineras actuales, conservándose aún importantes restos de la misma en Planes, Tres Cruces o Corta del Lago. La Necrópolis Romana de La Dehesa se corresponde con el sector más monumental del cinturón de zonas de enterramiento que rodeaba por el norte a Urium. Este se disponía en los laterales de la calzada que se dirigía a Emérita (Mérida) desde esta ciudad romana. El rito de enterramiento es la incineración, quemándose el cuerpo del difunto en una pira y depositándose sus cenizas en una urna de cerámica, acompañada de un escaso ajuar compuesto por un plato, algún ungüentario o lacrimal de vidrio, una lucerna o lámpara de aceite y alguna moneda con la que pagar los servicios de Caronte, el barquero que pasaba las almas al otro mundo a través de la Laguna Estigia. Aquí están representados todos los tipos de tumbas hallados en Riotinto, que no hacen sino reflejar las diferencias sociales existentes en el mundo de los vivos. Los enterramientos más suntuosos reflejaban la riqueza y el poder de los estratos superiores de la sociedad local, correspondiéndose con los dos mausoleos documentados que ordenarían, en torno a ellos, el resto de las tumbas. El enterramiento más relevante es un mausoleo tipo torre (turriforme) que ocupaba una zona destacada del espacio funerario, sobresaliendo sobre el resto de las tumbas por su monumentalidad. Algunos de los enterramientos se realizaron en fosa simple mientras que, otros, llevaba una cuppa, representando la figura de un tonel, como señalización del enterramiento. Las cuppae y los otros elementos arquitectónicos de este cementerio romano están tallados en gossan transportado, lo que lo hace único. El gossan es la piedra de color rojizo que destaca visualmente sobre las pizarras del entorno. Producto de la oxidación de las piritas y calcopiritas, formaba “monteras” hoy desaparecidas por su explotación minera. Estas monteras se erosionaron por la lluvia y los sedimentos arrastrados, de color rojizo, fueron depositándose en antiguos lagos y orillas de ríos, formándose el gossan “transportado”. Además de cuppae en el recinto de la necrópolis pueden observarse otros elementos en este tipo de piedra, como basas de columnas, sillares y una piedra de molino que proceden de otras excavaciones arqueológicas realizadas en la antigua explotación minera.
  6. Las áreas de enterramientos solían estar ajardinadas y adornadas con

    diversos tipos de plantas. Además, las tumbas estaban señalizadas en la superficie del terreno y dotadas de tubos de libación, pozos y otros elementos para compartir con el difunto los banquetes funerarios con los que los honraban. Las ofrendas de comida: pan, vino, frutas, uva, pasteles, etc. y flores como violetas y rosas eran habituales y se hacían llegar al difunto a través de este conducto u orificio situado en la cubierta de la tumba. Estos actos eran realizados por la familia el día de cumpleaños del difunto que también eran honrados los días de Parentalia (13 y 21 de febrero). Otras fiestas dedicadas a los difuntos fueron las Lemurias, celebradas el 9, 11 y 13 de mayo. Por desgracia, la Necrópolis Romana de La Dehesa ha sufrido un intenso saqueo en busca de “tesoros”, por lo que las tumbas aparecen expoliadas, mientras que los elementos de gossan de los grandes mausoleos fueron empleados para otras construcciones, como el monumento a los caidos en la II Guerra Mundial localizado en el barrio inglés de Bellavista. Yacimiento paleolítico de La Calera Situado en La Carolina (Jaen). Las herramientas halladas en él, se encuentran expuestas en el Museo de Jaen y el Museo de Úbeda
  7. Montefrío Situado a 5km y al Este del municipio de

    Montefrío (Granada), nos encontramos con la formación karstica de la Peña de los Gitanos, donde se distribuye la necrópolis dolménica. Ocupa una extensión de unos 2 km, formado por terrazas y mesetas con bastante vegetación. Este yacimiento recoge diferentes periodos, desde varios hábitats en cuevas con una ocupación desde la época neolítica, la necrópolis megalítica y otra medieval. El asentamiento esta datado entre El Neolítico Antiguo y el Bronce Medio (5.500 - 1.750 ANE). La mayoría de las construcciones que encontramos en este yacimiento están formadas por corredor y cámara de planta ligeramente trapezoidal. Estando la cámara excavada en la roca. El corredor parte desde la cámara hacia el exterior con una pequeña pendiente. Alrededor de la cámara, corredor y acceso, se distribuyen los ortostatos. Las puertas de acceso definidas por estrechas jambas laterales con formas rectangulares y ovales, perforando uno o dos ortostatos. Se piensa que los Túmulos estaban delimitados por anillos externos de piedra y eran bajos, y en ninguna de las construcciones se han conservado.
  8. Villa Romana Torre de Benagalbón La Villa Romana del Rincón

    de la Victoria destaca por sus grandes dimensiones y su rica decoración, reflejo del alto nivel económico de su propietario, al ser beneficiada por su posición marítima y por su proximidad a la vía costera que transitaría en sus inmediaciones. En este espacio se desarrolla un modelo de asentamiento característico del mundo romano, una gran villa a mare de la que se conoce un sector de la pars urbana formada por distintas estancias ricamente decoradas con mosaicos, y las termas, también con pavimentos musivos, que se encuentran disociadas de esta zona. Por otro lado, los restos hallados en la zona alta parecen corresponder a un posible ninfeo, integrado por tres piletas, una de ellas circular, que conformarían una estructura cerrada. También se pudo documentar una estancia de grandes dimensiones situada justo en el otro extremo. Según las intervenciones realizadas, la zona industrial de la villa, pars rústica o fructuaria, se sitúa al oeste de la instalación termal con dos piletas documentadas, separadas por un muro, donde se han hallado útiles de pesca. Otro sector documentado, en este caso a mediados del siglo XX, sería la zona de necrópolis, según los datos de sepulturas dados por Giménez Reyna se hallaron ocho tumbas, una de ellas con tégulas a dos aguas y un enterramiento infantil en ánfora. El interés de esta magnífica villa, integrada por los restos anteriormente mencionados, se complementa con los restos cerámicos localizados, así como los escultóricos que, aunque escasos, son muy significativos. A ello debemos sumarle una extensión cronológica amplia que permite estudiar la evolución del poblamiento en esta zona desde el siglo VII a.C. hasta el siglo V d.C., aunque hay huellas de cronología posterior, por ejemplo por la presencia de una torre almenara de cronología medieval y moderna. Por lo tanto, los distintos elementos descritos formarían parte de una misma villa, suntuosamente ornamentada, buen reflejo de la posición de su propietario que sin duda, se vio beneficiado por la posición estratégica de su propiedad. Situada junto a la mar y destinada a la explotación de los recursos marinos, de lo que da buena muestra la presencia de piletas y útiles pesqueros, con ingresos lucrativos basados en la salazón de pescados y sobre todo, en la elaboración de demandadas salsas como el garum, que tanta fama dio a las costas del sur de Hispania y del Norte de África, sus centros productores. Las posibilidades de comercialización de estos productos se incrementaban además con la proximidad a la calzada costera que permitía, junto con el comercio marítimo, difundir estas producciones.
  9. El Pirulejo A las afueras de la localidad de Priego,

    en las inmediaciones de la carretera A-339, al pie de la formación travertínica del Adarve y a escasos metros del río Salado, se encuentra un yacimiento prehistórico considerado como uno de los más importantes del paleolítico superior en Andalucía. Fue descubierto de manera fortuita en la finca denominada El Pirulejo en 1983. Los materiales arqueológicos recuperados correspondían a una inhumación doble, un individuo adulto y otro infantil, acompañados de un vaso de carena baja de tipo argárico, aunque sin ajuar metálico. Gracias al análisis de los huesos, se pudo saber que ambos padecían algunas enfermedades, concretamente, el individuo infantil sufría de raquitismo y el adulto de anemia. En 1988, con motivo de las obras que iban a emprenderse en la carretera comarcal Alcalá la Real- Priego y que iban a afectar al emplazamiento, María Dolores Asquerino llevó a cabo una intervención de urgencia en la que se localizaron depósitos sedimentarios. Dicha arqueóloga volvió a estudiar este yacimiento en 1991. En ambas campañas excavó un área de ocho metros cuadrados, llegando a una profundidad de algo más de dos metros desde la superficie original. Gracias a estos estudios se han obtenido numerosos datos sobre la forma de vida de los pobladores paleolíticos de este lugar, y se ha podido reconstruir el entorno paisajístico de aquella época, con un clima más húmedo y menos cálido que en la actualidad. Aprovechando un escarpe rocoso, estos hombres acondicionaron el lugar instalando algún tipo de techumbre sujetada por postes clavados en el suelo, cuyas huellas han sido encontradas durante la excavación; también levantaron una pequeña pared de piedras. El lugar fue habitado, muy posiblemente de forma estacional, durante el Solutrense Avanzado, y fundamentalmente en la última fase del Paleolítico, el Magdaleniense final (aproximadamente entre 16.000 y 8.000 años de antigüedad). Entre los materiales encontrados, destaca la calidad y variedad de piezas y útiles de sílex, la industria realizada en hueso y asta, y el gran número de conchas de moluscos marinos, que, con una pequeña perforación, sirvieron como collares y colgantes. Especialmente interesantes son la serie de plaquetas de areniscas grabadas con motivos geométricos y figurativos.
  10. Uno de los aspectos que más me llaman la atención

    de este yacimiento es un estudio de la revista Scientific Report del año 2015, que constató la existencia de contaminación derivada del manejo de metales pesados. Concretamente esta paleocontaminación se relaciona con la manipulación de la galena, un mineral rico en plomo utilizado tanto para rituales de enterramientos como en actividades metalúrgicas.