dividida entre sus dos mundos, sino que aprende a vivir con ello y a convertirlo en su vida normal. Y por el camino, como todo el mun- do, se equivoca y tiene que hacer frente a sus errores. Tiene que crecer, que dejar de ser una adolescente. Sus dos mejores amigos, Willow y Xander, no solo funcionan como pilares de apoyo al personaje prin- cipal, sino que que tienen importancia por sí mis- mos y un desarrollo individual. El caso de Xander, a pesar de ser precisamente de los personajes que suelen ser menos atractivos, es bastante curioso. Ya desde el principio es el único que no tiene ninguna habilidad especial. No tiene poderes especiales, no es excesivamente inteligente, ni el más fuerte del grupo. Su papel consiste más en ser el personaje a quien tienen que proteger, mucho más que el que protege a los demás. Y conforme avanza la serie, conforme van creciendo y madurando todos, sigue siendo el que va siempre quedándose atrás, algo que podemos apreciar nosotros como espectadores y de lo que el propio Xander es consciente, lo que afecta a su acti- tud, a la manera en que se comporta y, en definitiva, al adulto en el que se convierte. El caso de Willow es algo diferente. Ella sí que tiene algo que la hace diferente, más “fuerte” a los demás. Al inicio de la serie, mucho antes de que descubriera la magia, ya era el cerebro detrás de muchos de los planes, era la inteligencia donde Buffy era la fuerza, pero aun así era una chiquilla que no acababa de atreverse a salir de su cascarón. Más adelante va cre- ciendo y conociéndose a sí misma, y es ahí cuando conoce a Tara, de la que se enamora (Willow y Tara mantuvieron una de las primeras relaciones lésbicas duraderas en televisión). Descubre su propia fuerza y va ganando seguridad en sí misma, algo que tiene consecuencias tanto positivas como negativas para ella y para los demás. Además del trío protagonista, es especialmente im- portante Giles, que funciona como figura paterna. Al principio es la balanza y brújula del grupo, en cierto sentido es quien les hace sentirse seguros y, aunque no siempre lo sepa todo, les hace avanzar y les da un apoyo que les sirve de base para salir adelante. Al avanzar la serie, lo vamos viendo cada vez más como un personaje más, con sus taras, que no sabe necesa- riamente más que los demás, y que incluso se puede considerar a sí mismo un obstáculo para la evolu- ción de Buffy, algo que le impide crecer y aprender a valerse por sí misma, a soltarse y ser algo mejor de lo que es. En definitiva, vamos viendo a su personaje a través de la evolución de los demás, y vamos viendo cómo le afecta esta. Como buena serie con vampiros de por medio, no podía faltar el típico personaje del villano con buen fondo, o incluso héroe atormentado. Este concep- to podría aplicarse perfectamente para describir a Angel en las primeras temporadas, aunque este en concreto es un personaje que no acaba de cuajar hasta su desarrollo en Angel, el spin-off de la serie del que es protagonista, donde se ven de forma más clara los claroscuros del propio personaje y donde hay más oportunidades para desarrollar su propia humanidad. Realmente, al personaje al que mejor se le puede aplicar esta idea es a Spike, al que de hecho en la segunda temporada nos presentan directamen- te como villano (algo que no ocurre exactamente con Angel, al que siempre se ve más como héroe ator- mentado que como villano), y a lo largo de la serie y las temporadas vamos viendo su transformación en algo más, en un personaje que es más héroe que vi- llano. Y vamos viendo cómo esta transformación en un ser mucho más moral se consigue tanto a través de la influencia de Buffy como de su propia voluntad y, realmente, de una interacción de ambas. De igual modo, no puede haber una heroína prota- gonista sin sus buenas raciones de villanos. Así, más allá de los malos episódicos, la serie nos ha dado unos grandes villanos correspondientes, general- mente, al arco central de cada temporada. La locura de Drusilla, los planes del Alcalde, la diosa Glory, el trasfondo moral de los experimentos de La Iniciativa o, en el caso de la sexta temporada, tres simples hu- manos jugando con fuego, son elementos fundamen- tales en la serie, y nos dieron grandes momentos.