La actividad sin fronteras de las comunidades Open Source contrasta con los enfoques más populares de desarrollo ágil corporativo como Scrum diseñados para equipos que trabajan juntos en una oficina que se comunican cara a cara. Los desarrolladores de estos proyectos no solo tienen trabajar juntos, sino que deben reunirse regularmente con los usuarios del software y otras partes interesadas. Todo este intercambio informal de información reduce la necesidad de documentación y requisitos formales.
Por su parte las comunidades Open Source en organizaciones (o InnerSource) suelen estar formadas por un gran número de personas, distribuidas en múltiples geografías. En este contexto todo tiene que quedar por escrito, lo que requiere un esfuerzo considerable de documentación. Además la cadencia de disponibilidad del software suele ser menor que en agilidad. Eso sí, a cambio se obtiene un gran compromiso y motivación por parte de los colaboradores y, por tanto, una altísima calidad.
¿Podemos aprovechar las ventajas de las comunidades InnerSource y la agilidad? ¿Pueden InnerSource y Agilidad convivir juntos?