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March 13, 2017
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  1. una gran muchedumbre que les rodeaba, y unos escribas que

    discutían con ellos. Nada más verle, todo el pueblo se quedó sorprendido, y acudían corriendo a saludarle. Y él les preguntó: — ¿Qué estabais discutiendo entre vosotros? A lo que respondió uno de la muchedumbre: — Maestro, te he traído a mi hijo, que tiene un espíritu mudo; y en cualquier sitio que se apodera de él, lo tira al suelo, le hace echar espumarajos y rechinar los dientes y lo deja rígido. Pedí a tus discípulos que lo expulsaran, pero no han podido. Él les contestó: — ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo tendré que estar entre vosotros? ¿Hasta cuándo tendré que soportaros? Traédmelo. Y se lo trajeron. En cuanto el espíritu vio a Jesús, hizo retorcerse al niño, que cayendo a tierra se revolcaba echando espumarajos. Entonces preguntó al padre: — ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Le contestó: Desde muy pequeño; y muchas veces lo ha arrojado al fuego y al agua, para acabar con él. Pero si algo puedes, compadécete de nosotros y ayúdanos. Y Jesús le dijo: ¡Si puedes...! ¡Todo es posible para el que cree! Enseguida el padre del niño exclamó: — ¡Creo, Señor; ayuda mi incredulidad! Al ver Jesús que aumentaba la muchedumbre, increpó al espíritu impuro diciéndole: ¡Espíritu mudo y sordo: yo te lo mando, sal de él y ya no vuelvas a entrar en él! Y gritando y agitándole violentamente salió. Y quedó como muerto, de manera que muchos decían: Ha muerto. Pero Jesús, tomándolo de la mano, lo levantó y se mantuvo en pie. — ¿Por qué nosotros no hemos podido expulsarlo? - Esta raza -les dijo- no puede ser expulsada por ningún medio, sino con la oración. Mc 9,14-29 El niño poseído Cuando entró en casa le preguntaron sus discípulos a sola: Al llegar junto a los discípulos vieron
  2. Al llegar junto a los discípulos vieron una gran muchedumbre

    que les rodeaba, y unos escribas que discutían con ellos. Nada más verle, todo el pueblo se quedó sorprendido, y acudían corriendo a saludarle. — ¿Qué estabais discutiendo entre vosotros? — Maestro, te he traído a mi hijo, que tiene un espíritu mudo; y en cualquier sitio que se apodera de él, lo tira al suelo, le hace echar espumarajos y rechinar los dientes y lo deja rígido. Pedí a tus discípulos que lo expulsaran, pero no han podido. Él les contestó: — ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo tendré que estar entre vosotros? ¿Hasta cuándo tendré que soportaros? Traédmelo. Y se lo trajeron. En cuanto el espíritu vio a Jesús, hizo retorcerse al niño, que cayendo a tierra se revolcaba echando espumarajos. Entonces preguntó al padre: — ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Le contestó: Desde muy pequeño; y muchas veces lo ha arrojado al fuego y al agua, para acabar con él. Pero si algo puedes, compadécete de nosotros y ayúdanos. Y Jesús le dijo: ¡Si puedes...! ¡Todo es posible para el que cree! Enseguida el padre del niño exclamó: — ¡Creo, Señor; ayuda mi incredulidad! Al ver Jesús que aumentaba la muchedumbre, increpó al espíritu impuro diciéndole: — ¡Espíritu mudo y sordo: yo te lo mando, sal de él y ya no vuelvas a entrar en él! Y gritando y agitándole violentamente salió. Y quedó como muerto, de manera que muchos decían: Ha muerto. Pero Jesús, tomándolo de la mano, lo levantó y se mantuvo en pie. Cuando entró en casa le preguntaron sus discípulos a solas: — ¿Por qué nosotros no hemos podido expulsarlo? Esta raza -les dijo- no puede ser expulsada por ningún medio, sino con la oración. Y él les preguntó: A lo que respondió uno de la muchedumbre:
  3. Al llegar junto a los discípulos vieron una gran muchedumbre

    que les rodeaba, y unos escribas que discutían con ellos. Nada más verle, todo el pueblo se quedó sorprendido, y acudían corriendo a saludarle. — ¿Qué estabais discutiendo entre vosotros? — Maestro, te he traído a mi hijo, que tiene un espíritu mudo; y en cualquier sitio que se apodera de él, lo tira al suelo, le hace echar espumarajos y rechinar los dientes y lo deja rígido. Pedí a tus discípulos que lo expulsaran, pero no han podido. — ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo tendré que estar entre vosotros? ¿Hasta cuándo tendré que soportaros? Traédmelo. Y se lo trajeron. En cuanto el espíritu vio a Jesús, hizo retorcerse al niño, que cayendo a tierra se revolcaba echando espumarajos. — ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Le contestó: Desde muy pequeño; y muchas veces lo ha arrojado al fuego y al agua, para acabar con él. Pero si algo puedes, compadécete de nosotros y ayúdanos. ¡Si puedes...! ¡Todo es posible para el que cree! — ¡Creo, Señor; ayuda mi incredulidad! Al ver Jesús que aumentaba la muchedumbre, ¡Espíritu mudo y sordo: yo te lo mando, sal de él y ya no vuelvas a entrar en él! Y gritando y agitándole violentamente salió. Y quedó como muerto, de manera que muchos decían: Ha muerto. Pero Jesús, tomándolo de la mano, lo levantó y se mantuvo en pie. Cuando entró en casa a solas: — ¿Por qué nosotros no hemos podido expulsarlo? — Esta raza no puede ser expulsada por ningún medio, sino con la oración. Sin verbos de lengua
  4. —¿Qué estabais discutiendo entre vosotros? — Maestro, te he traído

    a mi hijo, que tiene un espíritu mudo; y en cualquier sitio que se apodera de él, lo tira al suelo, le hace echar espumarajos y rechinar los dientes y lo deja rígido. Pedí a tus discípulos que lo expulsaran, pero no han podido. — ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo tendré que estar entre vosotros? ¿Hasta cuándo tendré que soportaros? Traédmelo. — ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? — Desde muy pequeño; y muchas veces lo ha arrojado al fuego y al agua, para acabar con él. Pero si algo puedes, compadécete de nosotros y ayúdanos. — ¡Si puedes...! ¡Todo es posible para el que cree! — ¡Creo, Señor; ayuda mi incredulidad! — ¡Espíritu mudo y sordo: yo te lo mando, sal de él y ya no vuelvas a entrar en él! — Ha muerto. — ¿Por qué nosotros no hemos podido expulsarlo? —Esta raza -les dijo- no puede ser expulsada por ningún medio, sino con la oración. Solo el diálogo 4
  5. Al llegar junto a los discípulos vieron una gran muchedumbre

    que les rodeaba, y unos escribas que discutían con ellos. Nada más verle, todo el pueblo se quedó sorprendido, y acudían corriendo a saludarle. Y se lo trajeron. En cuanto el espíritu vio a Jesús, hizo retorcerse al niño, que cayendo a tierra se revolcaba echando espumarajos. Al ver Jesús que aumentaba la muchedumbre, Y gritando y agitándole violentamente salió. Y quedó como muerto, de manera que muchos decían: Pero Jesús, tomándolo de la mano, lo levantó y se mantuvo en pie. Cuando entró en casa le preguntaron sus discípulos a solas: Solo las acciones
  6. Al llegar junto a los discípulos vieron una gran muchedumbre

    que les rodeaba, y unos escribas que discutían con ellos. Nada más verle, todo el pueblo se quedó sorprendido, y acudían corriendo a saludarle. Y se lo trajeron. En cuanto el espíritu vio a Jesús, hizo retorcerse al niño, que cayendo a tierra se revolcaba echando espumarajos. Al ver Jesús que aumentaba la muchedumbre, Y gritando y agitándole violentamente salió. Y quedó como muerto, de manera que muchos decían: Pero Jesús, tomándolo de la mano, lo levantó y se mantuvo en pie. Cuando entró en casa le preguntaron sus discípulos a solas: Acciones solas sin diálogos y sin verbos de lengua
  7. vieron una gran muchedumbre todo el pueblo se quedó sorprendido,

    Y se lo trajeron. En cuanto el espíritu vio a Jesús, hizo retorcerse al niño El espíritu salió. El niño quedó como muerto Jesús lo levantó se mantuvo en pie Cuando entró en casa le preguntaron sus discípulos a solas: Acciones solas sin diálogos y sin verbos de lengua
  8. Jesús y los tres vieron una gran muchedumbre El pueblo

    quedó sorprendido Trajeron al niño enfermo poseído el espíritu vio a Jesús hizo retorcerse al niño El espíritu salió. El niño quedó como muerto Jesús lo levantó se mantuvo en pie entró en casa le preguntaron sus discípulos a solas: Acciones solas sin diálogos y sin verbos de lengua
  9. Al llegar junto a los discípulos vieron una gran muchedumbre

    que les rodeaba, y unos escribas que discutían con ellos. Nada más verle, todo el pueblo se quedó sorprendido, y acudían corriendo a saludarle. Y se lo trajeron. En cuanto el espíritu vio a Jesús, hizo retorcerse al niño, que cayendo a tierra se revolcaba echando espumarajos. Al ver Jesús que aumentaba la muchedumbre, Y gritando y agitándole violentamente salió. Y quedó como muerto, de manera que muchos decían: Pero Jesús, tomándolo de la mano, lo levantó y se mantuvo en pie. —¿Qué estabais discutiendo entre vosotros? — Maestro, te he traído a mi hijo, que tiene un espíritu mudo; y en cualquier sitio que se apodera de él, lo tira al suelo, le hace echar espumarajos y rechinar los dientes y lo deja rígido. Pedí a tus discípulos que lo expulsaran, pero no han podido. — ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo tendré que estar entre vosotros? ¿Hasta cuándo tendré que soportaros? Traédmelo. — ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Desde muy pequeño; y muchas veces lo ha arrojado al fuego y al agua, para acabar con él. Pero si algo puedes, compadécete de nosotros y ayúdanos. — ¡Si puedes...! ¡Todo es posible para el que cree! — ¡Creo, Señor; ayuda mi incredulidad! ¡Espíritu mudo y sordo: yo te lo mando, sal de él y ya no vuelvas a entrar en él! — Ha muerto. Acciones primero y segundo plano Parte diálogada 9 Cuando entró en casa le preguntaron sus discípulos a solas: — ¿Por qué nosotros no hemos podido expulsarlo? —Esta raza -les dijo- no puede ser expulsada por ningún medio, sino con la oración
  10. Al llegar junto a los discípulos vieron una gran muchedumbre

    que les rodeaba, y unos escribas que discutían con ellos. Nada más verle, todo el pueblo se quedó sorprendido, y acudían corriendo a saludarle. Y se lo trajeron. En cuanto el espíritu vio a Jesús, hizo retorcerse al niño, que cayendo a tierra se revolcaba echando espumarajos. Al ver Jesús que aumentaba la muchedumbre, Y gritando y agitándole violentamente salió. Y quedó como muerto, de manera que muchos decían: Pero Jesús, tomándolo de la mano, lo levantó y se mantuvo en pie. —¿Qué estabais discutiendo entre vosotros? — Maestro, te he traído a mi hijo, que tiene un espíritu mudo; y en cualquier sitio que se apodera de él, lo tira al suelo, le hace echar espumarajos y rechinar los dientes y lo deja rígido. Pedí a tus discípulos que lo expulsaran, pero no han podido. — ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo tendré que estar entre vosotros? ¿Hasta cuándo tendré que soportaros? Traédmelo. — ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? — Desde muy pequeño; y muchas veces lo ha arrojado al fuego y al agua, para acabar con él. Pero si algo puedes, compadécete de nosotros y ayúdanos. — ¡Si puedes...! ¡Todo es posible para el que cree! — ¡Creo, Señor; ayuda mi incredulidad! — ¡Espíritu mudo y sordo: yo te lo mando, sal de él y ya no vuelvas a entrar en él! — Ha muerto. Acciones primero y segundo plano Parte diálogada 10
  11. Al llegar junto a los discípulos vieron una gran muchedumbre

    que les rodeaba, y unos escribas que discutían con ellos. Nada más verle, todo el pueblo se quedó sorprendido, y acudían corriendo a saludarle. Y se lo trajeron. En cuanto el espíritu vio a Jesús, hizo retorcerse al niño, que cayendo a tierra se revolcaba echando espumarajos. Al ver Jesús que aumentaba la muchedumbre, Y gritando y agitándole violentamente salió. Y quedó como muerto, Pero Jesús, tomándolo de la mano, lo levantó Y se mantuvo en pie. de manera que muchos decían: —¿Qué estabais discutiendo entre vosotros? — Maestro, te he traído a mi hijo, que tiene un espíritu mudo; y en cualquier sitio que se apodera de él, lo tira al suelo, le hace echar espumarajos y rechinar los dientes y lo deja rígido. Pedí a tus discípulos que lo expulsaran, pero no han podido. — ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo tendré que estar entre vosotros? ¿Hasta cuándo tendré que soportaros? Traédmelo. — ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? — Desde muy pequeño; y muchas veces lo ha arrojado al fuego y al agua, para acabar con él. Pero si algo puedes, compadécete de nosotros y ayúdanos. — ¡Si puedes...! ¡Todo es posible para el que cree! — ¡Creo, Señor; ayuda mi incredulidad! — ¡Espíritu mudo y sordo: yo te lo mando, sal de él y ya no vuelvas a entrar en él! — Ha muerto.