Sin estudio, planeación y preparación al solicitar. 2. Petición de limosnas. Pedir sólo por que se necesita el dinero, abarata la causa y degrada al donante. 3. Pesimismo. Sólo para emergencias funcionan la desesperación y la tristeza; recurrir a la súplica y no al desafío. 4. Ahorro. Aplicarle pocos recursos a la procuración de fondos. 5. Olvido. No tener presente al donante y no justificarle el impacto al donante. 6. Aprovecharse. Situaciones personales de los prospectos. 7. Automatizarse. Pedir siempre igual y sin trato personal.