a la factibilidad para saber si es viable o posible y si existen condiciones mínimas para llevarlo a la práctica. La experiencia nos ha enseñado que numerosos proyectos fracasan porque han tenido serios problemas metodológicos y técnicos, sus objetivos son inalcanzables o el problema es insoluble. Un anteproyecto es muy útil en la medida en que puede evitar costosas pérdidas de tiempo y de recursos económicos.