La presente comunicación analiza el potencial pedagógico del Geoparque Global UNESCO Volcanes de Calatrava (Ciudad Real, España), centrándose en la transposición didáctica desde su consolidación científica hasta su reconocimiento oficial en 2024.
El propósito es exponer cómo un territorio de excepcional complejidad geológica se transforma en un recurso educativo de primer orden para la Geografía escolar. La propuesta articula el relato del geoparque mediante sus tres unidades fundamentales: la historia minera de Almadén, la “Pompeya paleobotánica” del Carbonífero en Puertollano y el intenso volcanismo neógeno-cuaternario del Campo de Calatrava.
En esta última unidad, se destaca la singularidad de los fenómenos hidromagmáticos que originan maares; cráteres de explosión “hundidos” que representan un desafío de interpretación del relieve y requieren herramientas didácticas específicas. Metodológicamente, el trabajo detalla materiales elaborados desde el Grupo de Trabajo de Educación del Comité Científico, como el "Programa Vulcano" y los “Cuadernos de Campo” de los 31 geositios seleccionados. Estos recursos facilitan la labor docente en Primaria y Secundaria, permitiendo integrar el patrimonio local en el currículo oficial.
Como estrategia de participación activa, se describe la propuesta de un certamen de fotografía estructurado en tres categorías (Primaria, Secundaria y Profesorado), incentivando la observación crítica del entorno. Un pilar de esta metodología es el uso de recursos audiovisuales propios grabados con drones. Estas perspectivas cenitales resultan esenciales para que el alumnado visualice la morfología real de maares u otro tipo de cráteres, estructuras difícilmente perceptibles a ras de suelo. Los materiales, difundidos en el "Blog de Geografía de Juan", actúan como puente entre la investigación académica y la práctica docente. Los resultados demuestran que estas herramientas mejoran la identidad territorial y la competencia geoespacial del alumnado. Se concluye que el Geoparque Volcanes de Calatrava constituye un laboratorio vivo esencial para la educación geográfica contemporánea.
La colaboración interdisciplinar garantiza que la riqueza geológica de Ciudad Real se convierta en un vehículo de alfabetización territorial, permitiendo abordar conceptos de sostenibilidad y conservación desde una experiencia de aprendizaje activa y tecnológicamente avanzada.