Charla de César Rengifo (@cesartevisual), por invitación de la Interaction Design Foundation (IxDF). 59 diapositivas. Productos físicos y digitales.
La IA no revolucionó las herramientas. Revolucionó los procesos. Durante años nos definimos por el dominio: UI, web, producto, objeto. La tesis es otra: la expertise ya no es por dominio, sino por fase. El diseñador sigue en el centro. Cambió el alcance. Digital: interfaz, código, datos. Físico: 3D, electrónica, objetos conectados. Humano y de negocio: personas, servicios, finanzas.
El costo de cruzar algunos dominios pasó de años a una tarde: código asistido, MCP, prototipado con IA, impresión 3D. Hablamos del tiempo para empezar. La IA no reemplaza años de oficio. Más rango tampoco es más velocidad: en territorio nuevo hay exploración, errores y aprendizaje. Si todos pueden producir una versión, el valor del diseñador deja de ser hacerlo y pasa a ser saber qué vale la pena hacer, y cómo se sostiene.
Recorre a Don Norman —ingeniero y psicólogo— como prueba de que diseñar no exige haberse quedado en un solo cuarto. Trata la empresa como una casa: escuchar, mapear, prototipar y facilitar son las llaves. Define el diseño como proceso mental, no como entregable. Traduce a diseño cinco modos de trabajo con IA (Boris Cherny, Anthropic): Prototyper, Builder, Sweeper, Grower y Maintainer. El modo es del trabajo, no de la persona, y el portafolio todavía solo muestra dos. Explica por qué arrancar en el modelo es arrancar en el promedio, y por qué la sesión creativa ocurre primero entre personas. Pasa el oficio al código y al hardware, como liderazgo y no como hobby. Cierra con un plan de 90 días, un lado a la vez, y con la frase que deja en blanco hasta el final: el futuro del diseñador es ser un maker. Pensar el problema, y poder acercarse a construirlo.
Esta charla no pide que todos programen. Pide fluidez para leer un diff, pedir con claridad y revisar lo que la IA entrega. No pide volverse experto en todo: pide profundidad suficiente para prototipar, o para escribir un requerimiento que otro pueda construir. No es un catálogo de herramientas. Es criterio: qué construir, qué delegar y qué descartar.
Evolucionar no es opcional. La IA no nos quita el oficio. Nos devuelve los que soltamos cuando el diseño se volvió solo una pantalla.
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