adjetivo «santo» quiere decir, sobre todo, que confiamos en el espíritu «de Dios». Santo es el mejor atributo que encontró la Biblia para designar la grandeza de Dios: la grandeza del amor y de la bondad. La santidad
paciente: a los padres que crían con tanto amor a sus hijos, en esos hombres y mujeres que trabajan para llevar el pan a su casa, en los enfermos, en las religiosas ancianas que siguen sonriendo. En esta constancia para seguir adelante día a día, veo la santidad de la Iglesia militante. Esa es muchas veces la santidad «de la puerta de al lado», de aquellos que viven cerca de nosotros y son un reflejo de la presencia de Dios, o, para usar otra expresión, «la clase media de la santidad» Gaudete Et Exsultate, 7
«aire», y el cuarto evangelio sugiere esa misma aproximación cuando nos dice que el aire (el Espíritu, en muchas traducciones interpretadoras) sopla donde quiere. El sustantivo Espíritu Vamos recibiendo la vida de manera tan discreta y anónima que la creemos totalmente nuestra hasta que alguna experiencia o accidente nos hace experimentar que sin aire no podemos respirar ni vivir. El símbolo del aire
falta el aire» resulta muy diáfana en este contexto: si nos falta el Espíritu, no hay vida con Dios: no podemos creer. Y sin embargo, cuando creemos, la discreción divina del Espíritu nos impide percibir que es gracias a él como creemos. Como cuando respiramos.
presencia de Dios-con-nosotros es tan discreta como respirar aire. ¿Estamos dispuestos a repensar la presencia de Dios? ¿Estamos dispuestos a repensar el silencio como presencia? ¿Estamos dispuestos a repensar la evangelización desde esta presencia silenciosa y nada invasiva?
que me envió y concluir su obra. (Jn 4, 34-34) Jesús tomó la palabra y les dijo: —Os lo aseguro: El Hijo no hace nada por su cuenta si no se lo ve hacer al Padre. Lo que aquél hace lo hace igualmente el Hijo. (Jn 5, 19)
y nos completa esa verdad. Ello convierte nuestro seguimiento y nuestra fidelidad a Jesús en unas formas de vida que no son literales ni miméticas, porque, aunque estén referidas a un pasado, no buscan simplemente qué es lo que Jesús hizo entonces, sino qué es lo que Jesús haría hoy. Así pudo decir Pablo que la letra mata y el espíritu vivifica.
Dios, que quiso llamarnos a colaborar con Él e impulsarnos con la fuerza de su Espíritu. La verdadera novedad es la que Dios mismo misteriosamente quiere producir, la que Él inspira, la que Él provoca, la que Él orienta y acompaña de mil maneras. EG, 12
vida y el estilo de Jesús. Si aún queremos concretar más esa vida y ese estilo, podríamos hablar de libertad y comunidad: Pablo escribe que «donde está el Espíritu de Dios, allí está la libertad» (2 Cor 3,17); y, además, compara al Espíritu con el alma que da perfecta unidad a las mil diversidades de un cuerpo, las cuales, sin esa alma, se desintegran cadavéricamente. Lo personal y lo comunitario potenciados hasta el máximo. Por el Espíritu Santo estas dos dimensiones no son contrapuestas, sino que crecen en proporción directa y no inversa: máxima vida personal implica máximo estilo comunitario.
salida de sí, de misión centrada en Jesucristo, de entrega a los pobres. ¡Dios nos libre de una Iglesia mundana bajo ropajes espirituales o pastorales! Esta mundanidad asfixiante se sana tomándole el gusto al aire puro del Espíritu Santo, que nos libera de estar centrados en nosotros mismos, escondidos en una apariencia religiosa vacía de Dios. ¡No nos dejemos robar el Evangelio! EG,97. El Espíritu Santo también enriquece a toda la Iglesia evangelizadora con distintos carismas. Son dones para renovar y edificar la Iglesia. No son un patrimonio cerrado, entregado a un grupo para que lo custodie; más bien son regalos del Espíritu integrados en el cuerpo eclesial, atraídos hacia el centro que es Cristo, desde donde se encauzan en un impulso evangelizador. EG, 130. DOS RIESGOS...
creyente, tanta menos autoridad será necesaria. Cuanto más poseída por el Espíritu esté la autoridad eclesiástica (en lugar de creerse poseedora del Espíritu), tanto más dialogante, más integradora y menos impositiva será. escribió Josep Vives a este respecto, «solo se crea a partir de la tensión; pero no la tensión que acaba en ruptura o en la anulación de uno de los polos, sino en la que acaba asumiendo todo lo que hay de bueno y verdadero en cada uno de los polos de esta tensión»
SE DEJAN ARMONIZAR POR EL ESPÍRITU EN EL RESPETO Y EL AMOR, TAMBIÉN PUEDEN HACER CRECER A LA IGLESIA, YA QUE AYUDAN A EXPLICITAR MEJOR EL RIQUÍSIMO TESORO DE LA PALABRA. A QUIENES SUEÑAN CON UNA DOCTRINA MONOLÍTICA DEFENDIDA POR TODOS SIN MATICES, ESTO PUEDE PARECERLES UNA IMPERFECTA DISPERSIÓN. PERO LA REALIDAD ES QUE ESA VARIEDAD AYUDA A QUE SE MANIFIESTEN Y DESARROLLEN MEJOR LOS DIVERSOS ASPECTOS DE LA INAGOTABLE RIQUEZA DEL EVANGELIO. EG, 40